Hará un mes, más o menos, fui a una reunión sobre la Ley de la Atracción. La verdad es que estuvo interesante. Para mí todos aquellos sitios donde la gente habla, debate y comparte experiencias me gusta, y más aún cuando nos hacen cuestionarnos cosas… Buf!!! Entonces ahí es cuando me siento como una niña con zapatos nuevos.
Para los que no tengáis el placer de conocerme (momento MB: “porque yo lo valgo”) soy una persona que me encanta que me cuestionen las cosas y cuestionármelo todo, supongo que con mis últimos posts y mis incansables preguntas, ya os habréis dado cuenta.
Volviendo a la reunión sobre la LDA, he de decir que hizo que se me revolvieran muchos sentimientos en unas cuantas horitas. Recuerdo un momento en el que la gente exponía (no toda, ya que no hay obligación) sus progresos de una clase a la otra. Estaba pendiente de todo, escuchaba al detalle, y de ahí vi que podría irme bien, y qué cosas no querría hacer. La experiencia es recomendable e interesante, al menos una vez, para probar.
En un momento de la clase, la psicóloga L. nos dijo que escribiésemos aquello que queríamos y deseábamos, matizándolo un poco más… “Desear/Querer, que no Anhelar”.
¡Ostras! Por un momento pensé ¡genial! ¡Ya sé lo que quiero!
¡QUIERO UNA PAREJA!

Automáticamente, mientras este pensamiento intentaba afincarse en mi cabeza, mi otra parte del cerebro, me decía: ¿en serio quieres tener una pareja, y perder todo aquello que has conseguido hasta día de hoy? ¿Realmente te compensa involucrar a alguien en tu vida, que coja protagonismo, que las decisiones ya sean cosa de dos, en vez de por mi misma?
Quizás lo que me esté pasando es que “anhelo” lo feliz que fui en mi última relación, y es por eso que creo que lo quiero, ¿no?
No estoy juzgando mis sentimientos/pensamientos, simplemente mi consciente me estaba alertando de que estaba equivocada, que eso no es lo que más QUIERO…
Y no me malinterpretéis! He sido muy feliz en pareja y no me importaría volver a serlo, al contrario, pero ¿Es eso lo que realmente más quiero?
Llevaba dándole vueltas a este post hace mucho tiempo… El otro día cuando hablaba con mi amiga O. sobre esto, no llegamos a ninguna conclusión, ni suya ni mía, aunque según ella, YO estaba cambiando mis argumentos: que ya no era tanto la que escribía posts como “Desaprender a Amar” o “Rellenando Vacíos”…
He de decir, que quizás no sea la misma…
Llevo mucho tiempo trabajando en mi interior, y eso se debe notar también en el momento de escribir y pensar sobre el amor… Creo que en el cambio está la evolución. Y si estoy cambiando, estoy evolucionando…
Y finalmente, hoy he tenido ese último empujón.
Estaba whatsappeando con un gran amiga, una amiga que está triste, decepcionada con su última historia, y en un momento ella me ha dicho: “Quiero que alguien me quiera Núria”…
Mi respuesta ha sido automática: “Yo te quiero” … ![]()
Aunque la he hecho sonreír, no ha sido suficiente, ella “QUIERE TENER PAREJA” …
Mi amor…
Todo@s hemos pasado por esa “necesidad” de querer que “alguien” nos quiera… Al final hay mil formas de proyectar al universo lo que buscamos, querer pareja o querer a alguien que te acompañe en tu viaje, etc…. Y si cogemos como referencia entonces, la teoría de la LDA todo lo que queremos lo conseguimos.
Entonces mi pregunta es: ¿estamos proyectando mal?
En efecto, lo estamos haciendo erróneamente. Soy consciente que tengo a mi universo completamente confundido.
No puede ser que yo quiera algo, y mi cerebro (el sabio) se ría de lo que yo misma me estoy autoimponiendo. Conseguir clarificar nuestra mente, nuestros sentimientos, nuestros ideales, prejucios, etc, haría entonces que el universo entendiese nuestras señales.
No es que crea en la LDA, pero si he de decir que atraemos mucho lo que proyectamos. Y que el entorno no se equivoca cuando nos pone a la gente que conocemos en nuestro camino… ¡Eso sí! Está en nuestras manos el saber cómo actuar, y el saber cómo querer a esas personas… A veces, pienso que si fuésemos más inocentes al amar, las cosas fluirían muchísimo mejor… Y el ejemplo más claro es el de mi amiga M. Ella es la que trajo a mi vida la gran frase: “La vida me sonríe”.
Ojalá todos, hombres y mujeres, fuésemos más sinceros con nuestros sentimientos. Yo he de decir, que los atraigo, porque conmigo siempre ha predominado la sinceridad… Quizás porque yo la predico en la mayor parte de las veces…
Excepto esa última vez en que le vi y volví a sentir “mariposas en el estómago” y NUNCA se lo dije…
(quizás de esto hable en otro post)
¡Mucha Luz!
