¿Qué pasa cuando un día te levantas y crees que no has superado tu última ruptura pasados los 3 años?… Yo hoy me he levantado con este pensamiento.
Dándole vueltas a todo esto y después de mucho pensar, me he dado cuenta de que existen dos formas de llevar una ruptura. Una ruptura “drástica”, aquella en la que hemos sido abandonados, o por falta de amor, o por cansancio o, simplemente, nos han substituido por otr@.
Primero podríamos hablar de esa actitud que adoptamos cuando nos dejan. Esa actitud en la que creemos que esa ruptura no es real, cierta…
Seguimos el contacto con él/ella, creemos y nos autoconvencemos que volverán con nosotr@s… porque “estamos hechos el uno para el otro”…
Hasta que un día te das cuenta que tu ex empieza a tener historias o incluso pareja, y tú ya no formas parte su vida en cuanto a relación sentimental se refiere.
¡El problema es este! No es que tu ex deje de tenerte en cuenta a nivel sentimental cuando encuentra a otras personas, sino que dejamos de formar parte de esa vida en el momento de la ruptura… Y la no aceptación es la que nos hace cerrarnos a nosotros mismos y al mundo y no dejar que otras personas puedan disfrutar de nosotros…
¿Cuánto tiempo podemos ser capaces de llevar el cinturón de castidad por “AMOR”? ¿Cuánto tiempo tiene que durar nuestro duelo, esa no aceptación sentimental, causada por la pérdida de un ser querido?

La otra actitud que adoptamos también después de una ruptura drástica, es la de ¡No pasa nada!… ¡¡¡Acepto que no quiere estar conmigo y punto!!!
En un mundo ideal, si esto fuese cien por cien cierto sería perfecto. Pero, ¿qué pasa si después de esta aceptación nuestro cuerpo reacciona de esta manera?:
- Arreglándonos demasiado y de forma muy provocativa diariamente.
- Aumentar nuestro ego cuando los demás nos dicen lo guap@/sexy que estamos.
- Sentirnos llenos flirteando con todo el mundo y sentirnos deseados.
- Dejar de pensar en ti mismo y lo que te gusta, denigrándote por conseguir la aprobación de los demás.
- No filtrar y acostarte con cualquiera que te dé placer…
Y un sinfín de puntos más que podría enumerar…
Estas reacciones me hacen pensarlo siguiente:
Si un hombre/mujer te desea, ¿cómo hace eso que las cosas sean mejores?, ¿qué es lo que lo hace mejor?, ¿qué conseguimos con ello?
Quizás actuemos así porque contra más presión tenemos, más atacados nos sentimos, y de esta manera nos sentimos más protegidos al dolor.
¿Cómo sabemos que este placer momentáneo puede llegar a ser autodestructivo?
Para todos…
Existe una tensión entre “lo que pensamos que somos” y “lo que realmente sentimos, queremos y necesitamos”.
“A veces es difícil decir la verdad desde la mentira”
¿Por qué cuesta tanto querernos primero a nosotr@s mismos?
¡Mucha Luz!
